Así que, por supuesto, los árabes democráticos

muro6y no violentos (sean o no religiosos) no pueden ser sino algo “malo” para Israel. Aunque quizá este tipo de árabes ha estado ahí todo el rato y no solo en Egipto sino también en Palestina. En ese sentido, la insistencia de los especialistas israelíes en que el tratado de paz con Egipto está en peligro es solo una maniobra de distracción. Lo único que está en riesgo ahora es la pretensión de Israel de ser un islote occidental estable y civilizado, rodeado por un mar de fanáticos islamistas. Lo verdaderamente “malo” para Israel es que la cartografía siga siendo la misma,

pero la geografía cambie, que siga siendo un islote, un islote de bárbaros y fanáticos rodeado por un mar de nuevos Estados igualitarios y democráticos.
Hace mucho tiempo que la imagen de Israel como Estado democrático se ha borrado de las mentes de una gran parte de la sociedad democrática occidental ¿Qué repercusiones podría tener este hecho en las especiales relaciones que mantiene con Estados Unidos? El tiempo lo dirá.