De momento las voces nacidas en la plaza

muro9Tahrir advierten que las falsas mitologías de la “única democracia de Oriente Medio”, núcleo duro del fundamentalismo cristiano (mucho más siniestro y corrupto que el de los Hermanos Musulmanes), de la altamente rentable industria armamentística, del neo-conservadurismo y de las brutales maniobras de los lobbies, no podrán garantizar por siempre las relaciones especiales entre Israel y Estados Unidos.

Incluso manteniéndose por algún tiempo, es probable que la ayuda del amigo americano no sea suficiente para mantener un Estado judío étnicamente racista en un mundo árabe en plena transformación.

Y, sí, después de todo, puede que a medio plazo estas buenas noticias no lo sean tanto para los judíos de Israel.