Israel cree que el triunfo de las revoluciones de

138bigTúnez y de Egipto le supone una muy mala cosa. Que la televisión muestre a ciudadanos árabes educados y no islamistas,que en perfecto inglés exponen sus articuladas opiniones sobre la democracia sin recurrir a la retórica antioccidental, no puede serle, desde luego, sino una muy mala cosa. Y si además los ejércitos de esos dos países se abstienen de matar a tiros a los manifestantes, entonces… bueno, entonces la cosa se pone todavía peor, porque hace que su política de ocupación de Cisjordania y Gaza, además del apartheid ejercido sobre las poblaciones de esos territorios, se parezca demasiado a las políticas de los dictadores árabes.

En su primer, y hasta ahora único, mensaje sensato enviado por Netanyahu a sus ministros, les rogaba no comentar en público los acontecimientos que estan teniendo lugar en Egipto. Oyéndole se diría que, por un instante, Israel hubiera decidido cambiar su papel de vecino ocupante por el de simple visitante. Parece ser que hasta Netanyahu se sintió abochornado por los comentarios de Aviv Kochavi, general en jefe del Servicio de Inteligencia Militar. Y es que, hace apenas dos semanas, este dijo, nada menos que en la Kneset, que el régimen de Mubarak seguía siendo tan sólido y tan resistente como lo había sido siempre.